Me paré a escuchar una bellísima canción que con unas pocas palabras, describía el inmenso amor que desbordaba el alma de una joven cantante. La maravillosa melodía acunaba el corazón, incluso reprimí una lágrima que amenazaba con asomarse.
-¡Que bonito!- pensé...
Al seguir mi camino, me puse a canturrear esa canción, pero en mis labios no había emoción, y ni mi corazón ni mis ojos desbordaban amor, ni siquiera la mitad de lo que acababa de escuchar.
Un momento. ¿Donde se ha quedado el amor?. Me detuve a repasar buscando alguna esquina o algún minuto en el reloj donde se hubiera atascado, pero entonces un camión enorme pasó por delante, y la atención se desvió hacia la nube de polvo que se había levantado a mi alrededor, revolviendome el pelo y alborotando mis ropas.
-¡Hay que ver, van como locos!...- pensé.
Luego seguí caminando y se me olvidó que era lo que estaba cantando.
-¡Que bonito!- pensé...
Al seguir mi camino, me puse a canturrear esa canción, pero en mis labios no había emoción, y ni mi corazón ni mis ojos desbordaban amor, ni siquiera la mitad de lo que acababa de escuchar.
Un momento. ¿Donde se ha quedado el amor?. Me detuve a repasar buscando alguna esquina o algún minuto en el reloj donde se hubiera atascado, pero entonces un camión enorme pasó por delante, y la atención se desvió hacia la nube de polvo que se había levantado a mi alrededor, revolviendome el pelo y alborotando mis ropas.
-¡Hay que ver, van como locos!...- pensé.
Luego seguí caminando y se me olvidó que era lo que estaba cantando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario