Estabamos en clase de pintura. Hace muchos años, no se cuantos ya. Y nos fijamos en una acuarela nueva colgada de la pared del Maestro.
-Pero... que bonita.- exclamó Giorzu, uno de los mas destacados alumnos en la clase. Todos nos agolpamos a contemplarla. Efectivamente, los colores, la luz, el paisaje... todo estaba tan bien conseguido que era de los cuadros que uno deseaba seguir mirando.
-¿Os gusta? pues estuve a punto de borrarla.- dijo el Maestro con su acostumbrada sonrisa, pipa en ristre.
-¿Borrarla? ¿por qué?
-Estaba muy mal, llena de defectos. No me gustaba nada. Y había llegado el momento ese en el que se queda atascado y no hay manera de seguir. Así que dispuesto ya a tirarla a la basura, se me ocurrió poner esas margaritas delante. (unas enormes margaritas, junto con unos hierbajos en un primer plano que eran en si el alma del cuadro). Y ya veis, esos hierbajos fueron los que la salvaron.
-Benditos hierbajos- dijo Giorzu
Nos acercamos todos a buscar defectos, aberraciones por las que la acuarela mereciera el castigo de ir a la basura.
Pero era imposible quitar la vista de las margaritas.
A mis trece años fue la primera leccion acerca de "desviar la atención". Después de eso, he visto muchas otras veces "margaritas" que pretendian desviar la atencion de defectos o grandes meteduras de pata.
Aún hay veces, cuando estoy a punto de tirar algo, que pienso en esas margaritas.
Ya no puedo pintar mas.
Muchas gracias a todos.
domingo, mayo 27, 2007
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1 comentario:
Eso suena a despedida... ¿Lo dejas?
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