La madre acababa de recoger a la niña de ocho años, con una ristra de tareas aun por hacer, las ocho de la tarde a punto de dar en el reloj y el cielo amenazando lluvia.
- Entonces... ¿has hecho los deberes?- preguntó mecánicamente, mientras andaba rápido por la ciudad.
-Siii, claro.- decía arrastrandose la niña.
-¿las mates tambien?
-si, tambieeeeen.
-Y lo de lengua, ¿también?
-Si, y he escrito un cuento. ¿quieres que te lo cuente?
-¿Un cuento?- preguntó la madre mirando al reloj y apresurando el paso- es estupendo, si, luego me lo leerás, en casa, ahora tenemos que pasar por eroski, y luego por la fruta... y tengo que recoger en el zapatero aun las botas... y van a cerrar...
-Se titula Uniendose al canibalismo.
La madre se detuvo en seco. Abrió los ojos y arqueó las cejas.
-¿que?
-¿Te lo leo?
Y en el mismo medio de la calle, la niña empezó a leer
Me han encargado que escriba, asi que escribiré esta historia. Puede que luego te arrepientas de habermelo pedido, pero asi son las cosas.
Erase una vez una familia de millonarios. Había tres hijos, dos niños y una niña. Los padres eran avariciosos y siempre trabajaban por dinero, entonces nunca veian a sus hijos. Ni siquiera sabian los niños si les querían. Los mayordomos cocineros y amas de llaves se cansaban de trabajar dia y noche y no les daban dinero ni minutos de descanso. Hasta que un dia los serviciantes dimitieron y se fueron. Los padres no se divertian tanto como antes y los niños tenian hambre. Ya no les quedaba ni un penique y los padres se unieron al canibalismo. Se comieron a la gente que pasaba por alli. Y los niños cada vez tenian mas miedo. Los padres se querian comer a sus hijos asi que los niños se fueron de casa. Ya perdidos y hambrientos se preguntaron que estarian haciendo sus padres, pues se habian comido unos a otros.
Pero los niños eran mas listos que sus padres, y encontraron una ciudad. y a los catorce o quince años, entonces ya eran bastante mayores y decidieron trabajar de peluqueros. Asi tenian comida y techo y dinero para ahorrar. A los diecinueve ya podian ingresar en un banco y por casualidad, encontraron a sus antiguos mayordomos y a la niña le entro un hambre tremendo y a los hermanos tambien y se dieron cuenta que se querian comer a los mayordomos aunque tenian bastante dinero. Y despues se comieron unos entre otros hasta que quedo uno que se comio tambien el mismo. Pero recuerda, esto es solo un cuento. fin. ¿Tu crees que lo podré leer en clase?
-Una cosa es segura - dijo la madre aun sin creerse del todo el relato que acababa de oir - en cuanto oigan el título todo el mundo querrá escucharlo.
miércoles, abril 04, 2007
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1 comentario:
Será que somos todos una pandilla de morbosos, pero el título, desde luego, llama la atención.
Y tal y como son los niños...seguro que el cuento es un éxito, aunque la profesora se lleve las manos a la cabeza!!
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