lunes, febrero 05, 2007

Las cosas del fondo

Hablabamos con un marinero, en la misma orilla de la playa.
Tendría cerca de 70 años, y la piel muy morena. Mucho. Y los ojos muy azules.
Mientras hablaba, lucía una sonrisa propia de la gente experta, con deseos de contar historias. Y a mi me gusta que me cuenten historias, así que no paraba de hacerle preguntas.
Contaba cosas como que podía oler las medusas. Que dejaban un olor en el ambiente imposible de confundir. Y no, no había medusas en ese momento cerca. Hablaba de lo fácilmente que morían, ya que no tenian huesos ni nada, y solo con lanzarlas al agua desde la borda, ya estaban muertas. Claro que seguían picando.
Mi cara de interés le animó a seguir hablando, y entonces dijo que una vez había matado a un delfín.
-¿Por qué?
El miró a esa línea difusa del horizonte, y vaciló al contestar.
-No se... supongo que es fácil matar a algo bonito..., no creas que es algo que me gustara hacer...
Yo también fijé la vista en el incierto horizonte esperando que aquella frase desapareciera de mi cabeza. Pero me dí cuenta que no desaparecería.
Aquel era un buen hombre, de eso no me cabía duda.
Lo que pasa, es que a los 70 años el corazón de un hombre encierra muchos secretos. Alguno siempre se escapa.

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