martes, octubre 31, 2006

Historias de lo cotidiano

En cuanto lo ví me cautivó. Estaba escondido, entre un montón de otros colgantes, en un puesto de artesanía Africana ambulante.
Así que me lo compré sin pensarmelo dos veces. Y resultó ser sorprendentemente barato.
Cuando lo tuve en mis manos, descubrí que estaba hecho de un montón de imperdibles, unidos misteriosamente entre si con unos pedazos de cuero y adornados con unas bolitas, probablemente, de madera.
La primera vez que me lo puse, recuerdo que parecía causar muy buena impresión a todo aquel que lo veía. Recuerdo que fuimos a cenar, y una vez en el restaurante, el camarero que nos atendía, se tropezó dejando caer los platos.
No le dí mas importancia. Pero después comprobé que curiosamente, era frecuente que la gente tuviera pequeños despistes después de echar un ojo al colgante.
No se trataban de accidentes, solo tropezones, o sobre todo, deslices en las cosas que uno tenía en la mano.
Tampoco ocurría con todo el mundo, y supongo que sería pretencioso atribuir esa clase de poderes al colgante.
De todas formas, acabé olvidandolo en el fondo de un cajón.
Hasta esta mañana, que buscando algo que ponerme, apareció. Y como la verdad, combina con cualquier cosa que te pongas, decidí llevarlo.
Tenía revisión de ojos.
Al llegar a la consulta, una enfermera cargada de papeles y algo estresada por el volumen de trabajo, me dijo que enseguida me atendería, mientras echaba una furtiva mirada al colgante.
Dos pasos después, los papeles se le cayeron en mitad del pasillo.
-Vaya- pensé - parece que aún funciona.
Pasé a la sala de espera, algo expectante, por si ocurría algo. Pero nada pasó.
-Eusebio Gonzalez
Llamaron.
Eusebio , que habia estado sentado justo en frente mio, intentó dejar la revista en el montón pero calculó mal la distancia, y todas las revistas se cayeron esparcidas por el suelo.
Por fín, me llamaron, y tras un montón de pruebas, me hicieron pasar a una sala.
-Ahora el doctor le tomará la tensión ocular con este aparato. - dijo la enfermera exhibiendo una especie de punzón.
-¡Un momento!- exclamé llevandome la mano al cuello.
Me quité el colgante y lo metí en el fondo del bolso.
Por si acaso.

Duda Metafísica

Pues yo, para tender la ropa, prefiero las pinzas de madera.

Adivinanza oriental

Los pilares de la vida son Salud, Longevidad, Felicidad y Paz.
Hay que ordenar estos pilares de mayor a menor importancia.
Dijo un día un amigo, en una trivial conversación de bar.
-Longevidad y salud van unidas, asi que eso lo último- pensó uno
-No, no, porque vivir muchos años, no significa tener salud
-Lo más importante es la salud, eso no cabe duda.
-Pues depende-argumentó otro-Porque si vives un montón de años en una carcel, con mucha salud, tambien estás jodido.
-Demasiado complicado para mi...
-Otro dia os diré cual es la solución, pero tú, tú debes elegir primero la felicidad.
Un par de lágrimas acudieron a mis ojos.

lunes, octubre 30, 2006

Dos colores

viernes, octubre 27, 2006

Mensajes Sin Conexión

Es martes, por la mañana, en un triste dia del recién comenzado otoño. Tecleo sin cesar largas listas de números, concentrada en las columnas y filas de excel. Maná se lamenta perdido en el vaiven de tus caderas y entonces, llega el primer mensaje.
Al móvil.
Algo del trabajo.- pienso.- y lo reviso mecánicamente.
No hago mas que pensar en tí, reina. Te espero donde siempre. No tardes, haremos lo de siempre.
Releo el mensaje.
Pero ¿qué es esto? y ¿de quién es?.
Como mi nombre empieza por A, muchas veces, la gente me envía mensajes sin querer, así que no le doy mucha importancia. Decido no comentar el tema, para evitar explicaciones embarazosas.
Sigo tecleando. Shakira agita sus caderas, exhausta ya despues de todo el verano. Encuentro un error en la fila 547, columna G.
Suena el segundo mensaje.
Me recorre una descarga de adrenalina.
Miro el telefono:
Hoy quiero comer contigo, esperame. Te lo voy a comer todo!!!
¿Otra vez?
Doy mil vueltas entre las pantallas del telefono. Nada.No localizo quien es el numero que me llama, y por otra parte, no quiero devolver esa llamada, al no saber con quien me voy a encontrar.
Asi que dejo de nuevo el telefono en la mesa y sigo con lo mío.
Un supermercado nos asegura por enésima vez esa mañana que tiene los precios mas bajos en productos frescos.
Y llega el tercer mensaje.
Y esta vez ¡Es una foto!
Con algo de miedo por lo que me pueda encontrar, pero a la vez, con gran curiosidad, abro la foto.
Así que era eso. Pienso.
La foto era un plano desencuadrado de los pies descalzos de un niño de 2 años.
¡Ander!.
Llamo inmediatamente.
-Maite, me parece que tu hijo ha cogido otra vez el telefono de su padre y me está mandando todos sus mensajes de la semana pasada.
-¿Qué? No se que hacer con este niño, no sabe entretenerse con otra cosa. Y ¿que te ha mandado?
- Pues me ha mandado hasta una foto de sus pies. - le digo
- Perdona, ¿eh?, la verdad es que no se si lo hace sin querer o lo hace queriendo. Maneja el telefono mejor que yo. Con decirte que el otro dia...
Seguimos hablando un poco, hasta que la conversación se apaga, y nos despedimos hasta la tarde.
Julieta Venegas se despide de mí insistentemente.
Yo sigo tecleando.

jueves, octubre 26, 2006

El cartel

Había llegado temprano al garaje, así que me quedé ordenando papeles dentro del coche. Fué entonces cuando apareció él. Era un hombre delgado, en traje de faena azul, con un cartel bajo el brazo y una caja de herramientas.
Le eché un rápido vistazo, y seguí con mis papeles, pero al cabo de un rato, me dí cuenta que el hombre se había parado delante de la puerta, la única puerta del garaje, y se había quedado allí mirandola largo rato. Después, lentamente, dejó el cartel en el suelo, y rebuscó algo en la caja. Era una cinta métrica.
Despacio, sacó la cinta y midió. Guardó meticulosamente la cinta de nuevo y anotó un numero en un papel. No contento con eso, volvió a sacar el metro y midió de nuevo. Retrocedió unos pasos. A estas alturas, aquel hombre había captado toda mi atención, y pensé que sin duda, merecía la pena esperar a ver que era lo que estaba haciendo.
El hombre, ajeno a mi presencia, se dirigió a la caja de herramientas y rebuscó largo rato. Con un lapicero, hizo las marcas correspondientes según su medida. Se retiró de nuevo para comprobar que todo estaba derecho. Luego, sacó un soldador de pegamento y muy despacio, puso 4 pegotes justo en el lugar indicado. Después, se agachó de nuevo a coger el cartel. Lo miró. Le dió la vuelta. Lo sacudió.
Se le va a secar el pegamento.- Pensé empezando a sentirme nerviosa, oculta en mi coche.
Parece que no se le secó. Apretó el cartel y se aseguró que había quedado bien fijo.
Volvió unos pasos hacia atras, y una vez satisfecho de su trabajo, recogió sus cosas y se marchó.
Aún me quedé un rato, como asegurandome que no regresaría.
Y con muchas ganas de leerlo, por supuesto, porque un cartel que merecía tanta meticulosidad, debía ser muy importante.
Así que me acerqué y lo leí despacio.
Salida.
Claro. Pensé.
Empujé la puerta y salí del garaje. Me quedé mirando la puerta, la única puerta, que se cerró tras de mi.
...Y entrada.

miércoles, octubre 25, 2006

Arratsalde honetan

Nekatuta nago.
Arazo gehiagiak niretzat.
Lasaitu nahi dut arratsalde honetan

En todas partes cuecen habas...

www.bakiosos.org

martes, octubre 24, 2006

La tele versus la musica

Pero vamos a ver. ¿Es que Antena 3 se va a pasar la vida destrozando esa canción después del telediario?. ¿No encuentra otra melodía que usurpar?

lunes, octubre 23, 2006

Filosofía

-¿Sabes que acabo de perder la cámara de fotos?
-¿Que me dices? ¿cómo ha sido?
-Esta mañana. En el monte. Dejé la cámara encima del coche y se me olvidó allí. Luego, al arrancar, claro, se cayó.
-Pero que mala suerte, ¿has ido a buscarla?
-Imposible encontrarla ya. Pero no pasa nada, era la cámara vieja.
-¿La cámara vieja? pero si no tienes mas cámaras. Solo tenías esa y hace apenas 2 años.
-Bueno, pero ahora tendré una nueva.

Buena forma de pensar, si señor.

domingo, octubre 22, 2006

El pozo

A veces me debato entre la fortaleza y la debilidad, pero soy demasiado débil.
A veces estoy entre la felicidad y la pena, pero me siento demasiado triste.
A veces intento sonreir pero estoy demasiado sola.
Es un alivio pensar que alguna vez habrá pasado todo.
Lo malo es que tal vez, sea demasiado tarde.

Puzzle

Paciencia

Oda al Turista

viernes, octubre 20, 2006

El escalofrío

¿Algunas veces no te ha pasado? Hace calor, y de pronto, sientes un escalofrío, así sin mas. Que te deja algo destemplado y mirando hacia los lados, como buscando el origen.
Otras veces, hace mucho frio, y en cambio notas como una ola de calor repentina que te envuelve, y te confunde.
Una vez oí la historia de dos amantes, dos jovenes que se amaban tanto que ocasionaron la envidia de un poderoso rey, que decidió separarlos lo más posible, celoso de su amor.
Y encerró a ella en lo mas profundo del Polo Norte, en una carcel de hielo, mientras que él se vió enterrado en el más lejano y remoto de los desiertos, en una carcel de arena.
Ambos amantes, solo podía suspirar, y su aliento, se confundía con los vientos del norte y del sur. De forma que tras mucho vagar por el mundo, en ocasiones, esos vientos se encontraban, y jugaban en un remolino infantil, para perderse para siempre al instante siguiente.
A veces, es como si esos alientos se tropezaran justo en frente de ti. Y entonces, notas ese escalofrío.
Me gusta ese escalofrío.
Me gusta mucho.

Hablando de hijos

Hablando de hijos, mi padre solía contar la siguiente historia:

Una pareja de recien casados, se disponía a comer un día cuando de pronto, llamaron a la puerta.
-¿Quien será? - preguntó la mujer- ¡Mira que venir alguien justo a estas horas...! Anda, ve a ver quien es, cariño
Y el joven esposo, solícito, fué a mirar.
-Es mi padre- dijo
-Desde luego, éste hombre, que poca consideración. No le importa la hora a la que viene. No le abras, si no hacemos ruido, se marchará.
Y el suegro, se acabó marchando, claro.
Unos dias después se volvió a repetir la misma situación.
-Esta vez es tu padre, querida.
-¿Mi padre?- dijo ella saltando de la mesa. Le abrió la puerta y le hizo pasar. Pusieron un plato mas y comieron los tres.

No mucho después, la joven esposa quedó embarazada. Al dar a luz, corrieron a avisar a su esposo.
-¡Tu mujer ha dado a luz!
-¿Que ha sido?
-Niño. Un niño precioso.
El marido se dió la vuelta y siguió trabajando.
Pero claro, un tiempo despues, vino el segundo hijo, repitiendose de nuevo la historia.
-Has tenido otro hijo
-¿Que ha sido?
-Una niña.

Entonces, el joven esposo corrió al hospital y la colmó de mimos y regalos.
Cuando le preguntaron por qué a la hija le brindaba tantas atenciones mientras que a su hijo primogénito ni siquiera fué a verlo, el contestó:
-Ésta me dará de comer.

jueves, octubre 19, 2006

miércoles, octubre 18, 2006

Resumen de lo anterior

Todo esto viene de http://mensajessinconexion.bitacoras.com

Si no puedes abrirlo, comprenderás por qué me he cambiado de servidor