miércoles, diciembre 13, 2006

La tormenta

Mira, no puedo decirte como había llegado hasta allí. Solo se que el cielo estaba tan nublado y negro que parecía que iba a caerse de un momento a otro. Una falsa calma premonizaba la tormenta. Y allí estaba yo, en la misma orilla del río, viendolo crecer por momentos y presagiando la catastrofe.
Vuelve. Pensé mirando a todas partes. Vuelve, vuelve.
Entonces me di cuenta que me estabas dando la mano.
-Déjalo. - susurraste.
No quise dejar de buscarlo con la mirada, pero entonces noté que tirabas de mi.
Había que irse, no había mas tiempo. El viento se levantó por fín anunciando que no iba a ser ninguna broma, y todo pareció desencadenarse a nuestro alrededor. En cuanto cayeron las primeras gotas, el rio empezó a desbordarse, crecido ya como estaba. Y yo tenía que abandonar todo lo que había sido hasta entonces o quedarme allí para siempre.
Entonces te miré.
Y para que quiero ir a la otra orilla, si todo lo tengo en esta.

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