miércoles, diciembre 20, 2006

La despedida

Confieso que siempre me ha gustado venir a tu casa. Me gusta entrar y sentarme en el salón y ver las paredes pintadas de rosa fuerte. Da igual cuantas veces hayan redecorado la sala, para mí siempre tendrán ese color.
Sigue oliendo muy fuerte, y nada mas entrar, el olor a pasado y suciedad te golpea como una bofetada. Se tarda bastante en acostumbrarse al olor, incluso a veces, ese olor te acompaña cuando sales de casa. Otras veces no te acostumbras.
No importa.
Recuerdo ...(ahora tengo que esforzarme bastante, pero aún lo recuerdo), las partidas al dominó que echabamos en la cocina los domingos a la tarde. ¿Recuerdas como pudimos reirnos aquel dia solo por el cinco doble?. ¿Y cuando haciamos castañas asadas en la sartén?. ¿Y las fiestas con la musica por toda la casa, todos saltando y gritando como si fuera el último dia en la tierra?.
No me dejaste crecer, y no encontré palabras para evitar que te fueras.
A veces, como ahora, aun imagino que voy a tu casa a tomar un café. Como si tuviera una vida paralela en la que nada hubiese cambiado.
Supongo que es mejor no pensar en nada de eso.
¡Está bien!. De acuerdo.
No volveré mas a tu casa. No volveré a pensarlo más. Yo te prometo eso. Pero tú...
Tú.
Me pregunto cuando desaparecerás.

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